Las aplicaciones digitales de cadetería y delivery dejaron de ser una tendencia transitoria para transformarse en una dinámica laboral que, para muchos, empieza a ser la única salida. Tras la pandemia, la actividad se terminó de consolidar como una red de contención económica para miles de ciudadanos que se encuentran sin empleo o que necesitan complementar los ingresos de sus hogares.
Este escenario económico trajo consigo una transformación notable en el perfil de quienes recorren las calles. Emanuel Paredes, secretario general de la Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios (Asimm) en Córdoba, señaló que el crecimiento de repartidores en la provincia es “exponencial” y está directamente vinculado a la caída del empleo formal.
“Antes, el 80% tenía entre 20 y 35 años. Hoy, con los despidos en distintos sectores, la edad se incrementó. Hay trabajadores de 50 o 60 años, algunos jubilados, que están arriba de la moto”, sostuvo el dirigente sindical. En la misma línea, confirmó que cada vez más mujeres se vuelcan a este trabajo, un rubro históricamente caracterizado por el predominio de varones jóvenes.
El rápido incremento de la actividad avanza a un ritmo mayor que las regulaciones. Según las estimaciones del gremio, solo en la capital cordobesa hay al menos 10.000 personas trabajando a través de estas plataformas. Sin embargo, la falta de regulación dificulta tener estadísticas precisas.
“Un número cierto no hay. Estamos peleando para que se haga un registro del trabajador en moto en la provincia de Córdoba”, le explicó Paredes al diario Perfil. La declaración subraya que la masificación del sector trae consigo el desafío urgente de visibilizar, formalizar y proteger a una fuerza laboral que no para de crecer.









