Reseña:
Hace unos meses llegó a mis manos Poesía Completa II de Silvina Ocampo. Buenos Aires, 1903-1993. La gran dama de lo siniestro cotidiano. La que siempre vivió a la sombra de las etiquetas: “la hermana de Victoria”, “la esposa de Bioy Casares”. Etiquetas que le quedaban chicas.
Esta compilación reúne poemas y traducciones que tienen esa marca registrada de Ocampo: ternura irónica, melancolía por la niñez y la adolescencia que nunca se fue del todo. Entre experiencias y recuerdos, la autora cuenta de manera poética e íntima lo que todos sentimos pero pocos nos animamos a nombrar: el amor, la muerte, las emociones que nos atraviesan.
Cuando el amor deja de ser cotillón
De todo el volumen, hay un poema que se me quedó pegado a los huesos: “Amor”. Así, con mayúscula. Sin moñito rosa.
A Silvina siempre le gustó jugar con fuego en el living de su casa. Y cuando se sentaba a escribir sobre el “Amor”, lo que salía no eran mariposas en la panza. Eran garras.
Para Ocampo, el amor no es refugio de paz ni cielo despejado. Es tormenta eléctrica a la intemperie. No te promete final feliz. Te promete verdad. Lo fascinante de su estilo es cómo mezcla lo cotidiano con lo siniestro: te habla de afecto y, de golpe, te mete un verso que pincha. Te recuerda que amar a alguien es también darle el poder de destruirte.
Hay una tensión constante en sus versos. El deseo de fundirse con el otro vs el pánico absoluto a perder la cabeza y la identidad en el intento. Amor y vértigo. Las dos caras de la misma moneda.
Poema completo “Amor” de Silvina Ocampo:

Radiografía: menos filtro, más carne
La estética de lo extraño
Ocampo no necesita metáforas pretenciosas ni florituras académicas. Usa elementos que parecen sacados de un rincón oscuro de la casa: plantas que crecen de más, sombras, el peso del tiempo. El amor acá no se piensa, se siente. Duele en el cuerpo.
Amor sin anestesia
Cero romanticismo. Cero “vivieron felices para siempre”. Es amor real, el que te desarma y te vuelve a armar torcido. El que te enseña que para algunos es materialismo y pura falsedad. Pero para otros -los que seguimos vivos por eso- es lo único que nos mantiene con vida.
¿Por qué leerlo hoy?
En 2026, en plena era del amor express, del “visto”, volver a Silvina Ocampo es un cachetazo necesario. Leer “Amor” es enriquecer tu corazón con metáforas que no mienten. Es caer en la realidad: querer duele, perder da miedo, y aun así elegimos hacerlo.
Silvina no te vende un producto. Te entrega una radiografía. Y en esa radiografía, muchos nos reconocemos.
Por Ornella Diaz









