Vinicius Sartorato, sociólogo, periodista y analista internacional, dialogó con Radio Estación Sur sobre el escenario electoral brasileño de cara al balotaje del 25 de octubre entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Una disputa que trasciende lo electoral y define el rumbo geopolítico de la región, en un contexto de avance de la ultraderecha, guerras culturales y una abstención récord del 20%.
Estas elecciones se dieron en un contexto de profunda transformación global y regional, donde se disputan dos proyectos de país antagónicos.
“Es la elección más importante para el medio siglo que tenemos, por todo lo que estamos viviendo en el mundo y en América Latina. Es una elección muy difícil que refleja cuestiones profundas de la sociedad brasileña, culturales, económicas. Fue marcada por guerras culturales y entró muy fuerte el debate de la corrupción”.
El analista señaló que el contexto internacional también pesa: “Estamos bajo esta cosa de la doctrina de Trump, que trae de vuelta la doctrina Monroe, que trata a América Latina como un patio. La política externa de Estados Unidos es súper agresiva”.
Un hecho que marcó la campaña fue la confrontación de Lula con Trump, que se desarrolló tanto dentro de Brasil como en el escenario de la ONU. S Sartorato destacó que la postura del presidente brasileño fue positiva incluso entre sectores de derecha.
“Uno de los hijos de Bolsonaro padre está en Estados Unidos, atacando Brasil desde siempre, orientando al gobierno de Trump para atacar Brasil. Vinieron los aranceles, todas estas cosas que perjudicaron un montón. Ahí creo que Lula tiene apoyo de la mayor parte de la población”.
Por otro lado hay un cambio cultural donde crece una conciencia latinoamericana. “Muchos brasileños no se sentían latinos, y hoy empiezan a aprender más español, empiezan a mirar más para los países vecinos. La derecha gobernó Brasil de espaldas a América Latina” expresó.
El balotaje se realizará el 25 de octubre. Para Sartorato, la elección definirá si Brasil profundiza un proyecto de desarrollo con justicia social o si se consolida un modelo subordinado a los intereses de Estados Unidos, con impacto en toda la región.
El avance de las iglesias evangélicas y la ultraderecha
Sartorato analizó el peso del evangelismo neopentecostal en la política brasileña y su vinculación con la ultraderecha y el sionismo.
“Hay plata de Estados Unidos, hay un proyecto político detrás de muchas iglesias. Tienen televisiones, representación política en el parlamento, gobernadores”
Aunque algunos sectores “no se mezclan con política y les da asco ver cómo los otros hacen política dentro de las iglesias”, otros directamente hacen campaña por los candidatos de ultraderecha.
Por otra parte, destacó que “después del Papa Francisco y ahora con este Papa León XIV que son progresistas, claramente progresistas, hay una ola así como de de vuelta de los católicos y incluso si piensas en el PT parte de la composición inicial del PT viene del catolicismo progresista”.
El analista advirtió sobre la violencia religiosa, que se vio en los ataques a la patrona de Brasil es Nuestra Señora de Aparecida, pero también a otras religiones alternativas que son constitutivas de la cultura brasilera
“Están aconteciendo ataques a la gente que tiene otra religión, principalmente a las religiones de línea afrodescendiente como el candomblé y la umbanda. Van destruyendo los templos. Quieren imponerse como la verdad absoluta“.
Sobre la relación con Israel, explicó: “Establecen una relación con la Torá, pero si preguntas a un judío sobre Jesús, lo tratan como traidor. Es una amistad política pragmática que para la gente humilde compra esta narrativa”.
Los desafíos para el balotaje
Sartorato coincidió con otros analistas en que la clave del balotaje estará en capturar el voto de los más de 30 millones de brasileños que no fueron a votar, un récord desde la vuelta de la democracia.
“Hay que buscar a esta gente. La campaña de Lula fue muy programática, de llevar esperanza, pero también hace falta recordar a los brasileños lo pesadillo que era el mandato de Bolsonaro, el miedo que la gente sentía, el descaso con los pobres, los 700 mil muertos por negacionismo“.
Sartorato definió a Lula como “un socialdemócrata desarrollista” que propone un cambio de estructuras frente a un modelo primarizado.
“Lo que está pidiendo Lula es un proceso de reindustrialización. No hace un discurso anti Estados Unidos, negoció con todos. Pero piensa desde la perspectiva de un país soberano, de un proyecto nacional de desarrollo que piense en la colectividad y no solo en un grupo pequeño de la burguesía agraria o financiera”.









