Reseña Literaria:
Julio Cortázar es mundialmente recordado por sus laberintos narrativos y esa obra cumbre que dislocó la novela hispanoamericana, Rayuela. Sin embargo, el Cortázar poeta suele quedar en la sombra de su propio gigante prosaico. “El futuro”, uno de sus poemas más íntimos y despojados, es la prueba fehaciente de que el autor argentino también sabía condensar la metafísica y el juego del tiempo en apenas un puñado de versos.
La paradoja del tiempo
A diferencia de la poesía grandilocuente o cargada de metáforas, “El futuro” destaca por su lucidez y simplicidad lineal. El poema desarma una de las obsesiones más antiguas de la humanidad: la distancia entre el ahora y el después.
Cortázar no aborda el porvenir desde la profecía o la ciencia ficción, sino desde la cotidianidad del afecto y la memoria. Para el autor, el futuro no es un lugar hacia donde vamos; es algo que ya se está construyendo o, mejor dicho, un espacio donde los seres amados y las ausencias ya tienen un sitio reservado.
“Y sé muy bien que no estarás. / No estarás en la calle, en el ruido que brota de noche de las redes de alumbrado…”
Claves de lectura para el lector actual
El tono conversacional: El poema se siente como una carta enviada a destiempo. Cortázar utiliza un “tú” confidencial que sumerge al lector en una atmósfera de nostalgia anticipada.
La nostalgia del revés: Lo brillante del texto es que el poeta extraña algo que aún no ha sucedido. Es la melancolía aplicada a los días que están por venir.
La cotidianidad cortazariana: Fiel a su estilo, el plano poético se mezcla con elementos urbanos comunes —las farolas, las calles, las sombras—, bajando la filosofía del tiempo a la vereda de cualquier ciudad.
¿Por qué leerlo hoy?
En una época obsesionada con la productividad, la inmediatez y la planificación algorítmica del mañana, “El futuro” de Cortázar actúa como un bálsamo y una pausa necesaria. Nos recuerda que el porvenir es, en última instancia, una dimensión humana que se mide en los vacíos que dejamos y en los recuerdos que sembramos en los demás.
Una pieza breve, accesible y profundamente conmovedora que merece un lugar destacado en el radar de cualquier amante de la literatura.
Por Ornella Diaz









