Una crisis que excede a la ONU
“Ha habido una transformación brutal con el avance de la digitalización, la automatización de los procesos productivos, la virtualización. Ese cambio repercute en todas las superestructuras políticas, jurídicas e institucionales, entre ellas los estados-nación y las estructuras supranacionales como Naciones Unidas”.
En ese marco, Caciabue distinguió dos posiciones: “Así como Trump y Milei dicen que hay que cerrar todos los organismos supranacionales, otros están promoviendo su transformación. China, Rusia, Brasil y los BRICS plantean una profunda reformulación, particularmente del Consejo de Seguridad”.
En ese marco, el rol del gobierno argentino en el escenario internacional se vuelve más complejo.
“Javier Milei es un gobierno de ocupación neocolonial de esos intereses angloamericanos y sionistas en la Argentina. Es la manifestación de intereses que incluso entran en contrapunto con los intereses de los grandes grupos económicos locales”.
El especialista mencionó como ejemplo la votación argentina contra una resolución de la ONU que condenaba la esclavitud como delito de lesa humanidad: “Eso significó una afrenta a los países de la Unión Africana, que han renunciado después de años a acompañar solidariamente el reclamo por la soberanía nuestra en las Islas Malvinas“.
El aislamiento de Netanyahu y el valor simbólico de la ONU
La mayoría de las delegaciones musulmanes y árabes, pero también africanas y europeas, se retiraron durante el discurso de Benjamin Netanyahu. Al respecto, Caciabue señaló que “se va acrecentando la cantidad de países que manifiestan su contradicción retirándose”.
“Netanyahu está sufriendo un vacío y un aislamiento internacional creciente. Los primeros en levantarse son los países árabes, luego los musulmanes, y este año algunos países europeos también. Habla de ese aislamiento, pero también habla de que el genocidio continúa”.
El director de NODAL destacó el valor simbólico de estos gestos: “Tener media asamblea que se levanta cuando habla un genocida tiene un valor simbólico. Radica ahí un poco la utilidad de estas asambleas”.
“El drama humanitario continúa y ya lo bueno es eso, que no es solamente ante la política, los jefes de Estado, los cuerpos diplomáticos reunidos en Naciones Unidas, sino ya ante los ojos de la humanidad. Simplemente recordar lo que pasó con este cantor Ed Sheeran, todo el escándalo que hubo cuando apartó un telonero” reflexionó.
Hacia un nuevo orden: “El futuro está en China”
Caciabue concluyó con una reflexión sobre la transición hegemónica global:
“Está claro que el presente del dominio económico mundial está en Estados Unidos, pero el futuro está en China. Estamos en una transición hegemónica a nivel mundial”.
Y advirtió sobre los riesgos: “Esto puede devenir en una gran confrontación bélica de carácter interimperialista, como lo fue la Segunda Guerra Mundial. El dato central de la Asamblea General es la cumbre entre Xi y Putin en territorio estadounidense”.
El especialista cerró con una crítica a la administración de los recursos globales: “El programa de alimentos de la FAO lo administra la Fundación Rockefeller. Los estados ponen los recursos y los administran las ONGs globales que lucran con la solidaridad humana. Claramente hay que reformularla, o destruirla y armar una estructura que funcione”.