Consultado sobre el futuro de la oposición, Sartorato advirtió que, pese a la fuga de su líder, la familia Bolsonaro mantiene su influencia en el Parlamento. “Dos hermanos de Bolsonaro están en el Parlamento y su madrastra también fue elegida senadora. La familia aún tiene sus brazos allí”.
Sin embargo, anticipó una fuerte interna: “En el Partido Liberal habrá una lucha fuertísima entre sectores bolsonaristas y sectores de derecha que no son tan bolsonaristas. Calculamos que los bolsonaristas representan un 25% de las dos cámaras, mientras que la izquierda, PT más otros partidos, sería un 20% en Diputados y un 15% en el Senado”.
El resto, explicó, depende del “Centrão”, un sector de centro-derecha que “siempre está donde está el gobierno”. “Habrá un margen para negociar, aunque los gobiernos de Lula y Dilma nunca han tenido mayoría, ni en los momentos de mayor popularidad”, sostuvo.
La campaña de la segunda vuelta: pasar a la acción
Sartorato destacó que la remontada de Lula en el balotaje se debió a un cambio de estrategia. “La primera vuelta fue una campaña medio tensa, el gobierno creía en una victoria en el formato tradicional. La segunda vuelta fue un despertar ante el riesgo de volver a la familia Bolsonaro con todo su autoritarismo”.
El analista enumeró las medidas populares que impulsó el gobierno en pocas semanas: la aprobación de la jornada laboral 5×2, la amnistía de deuda para microemprendedores y la prohibición de las casas de apuestas online, que generaban un fuerte endeudamiento familiar.
“Fueron medidas populares en poco tiempo. Eso se mezcló con la movilización tradicional de sindicatos, del movimiento estudiantil y de sectores centristas”.
La batalla por las redes sociales: “Era una injerencia de Estados Unidos”
Uno de los puntos más destacados del análisis fue la estrategia digital de la campaña de Lula. Sartorato explicó que el diputado federal Guilherme Boulos (del PSOL) centralizó la comunicación desde WhatsApp, “donde tenía menos trabas de algoritmos”, y logró romper la barrera que imponía Meta.
“Este tipo tiene una manera diferente de comunicarse, un poco showman, un poco influencer, y algunos tenían prejuicio. Pero es como se comunican la nueva generación. La izquierda clásica tiene una visión prolija, académica, que se vuelve profesoral y aburrida”.
El analista denunció una fuerte injerencia de Estados Unidos a través de las plataformas: “Cualquier crítica a Bolsonaro tenía diez visualizaciones, mientras un diputado bolsonarista tenía más visualizaciones que Messi, que Billie Eilish, que Madonna. Era artificial. La Suprema Corte está abriendo una investigación contra Meta en Brasil”.
“La clase obrera es internacional”: lecciones para el progresismo
Para cerrar, Sartorato trazó un paralelismo con otros escenarios internacionales, como la caída de Netanyahu en Israel y las elecciones de medio término en Estados Unidos.
“Son casos que necesitan que la izquierda y el progresismo se unan. Fue decisivo para Brasil la unidad de sectores demócratas, aunque muchos sean de derecha. Amplitud, hablar de lo que la gente quiere escuchar, radicalidad en el sentido de ir a la raíz de los problemas, como la vivienda y el endeudamiento”.
Y concluyó: “La batalla de las redes sociales es fundamental. No anula la batalla de las calles, pero es fundamental. Y la clase obrera es internacional, independientemente de las fronteras, y tenemos que tenerla en vista”.