A 15 años de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario en Argentina, Ariel Sánchez —director de Promoción de Masculinidades del Ministerio de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires— reflexionó sobre los avances y los retrocesos en materia de derechos. “Desde ese momento se sucedieron una serie de reconocimientos del Estado, inclusiones en espacios educativos y formativos”, señaló. Sin embargo, advirtió: “No puedo dejar de pensar en algunos retrocesos. Volvieron con fuerza los discursos de odio y antiderechos”.
Sánchez hizo especial énfasis en cómo estos discursos buscan deslegitimar incluso la posibilidad de hablar. “Quieren replantearse no solo los derechos, sino la legitimidad de decir cualquier cosa, aunque sea humillante, patologizante o violenta. Eso termina habilitando situaciones más complejas, como los crímenes de odio”. Frente a ese panorama, sostuvo: “No tocaron el matrimonio igualitario, pero sí la Ley de Identidad de Género”.
Sobre el ataque al Ministerio de Mujeres, Sánchez fue claro: “Vi el informe y no muestra nada. Se suman a discursos en contra de las políticas de género con argumentos burdos. Plantean que son un gasto, pero es una reacción contra ciertos valores y derechos”. Pese a todo, rescató una señal de esperanza: “Después del discurso en Davos, la respuesta fue inmediata. Esa gran movilización mostró que hay un núcleo duro de memoria en este pueblo que resiste”.













