Dos comercios de La Plata bajan sus persianas esta semana. Agustina Álvarez del Valle, dueña de Café Chic, y Lucía García, propietaria de Vaqueros Gonnet, hablaron con Radio Estación Sur sobre el panorama que las empuja a cerrar: la gente ya no tiene plata para consumir. Y ambas, desde rubros distintos, apuntan al mismo responsable.
Por un lado, una cafetería frente al Hospital San Juan de Dios que ni siquiera pagaba alquiler pudo sostenerse.
“Estoy peor que en pandemia. Porque en pandemia tenía mis ahorros y tenía proyectos. Hoy mis ahorros se fumaron manteniendo e invirtiendo y no tengo proyectos” comentó Agustina Álvarez del Valle.
Por otro, un local de ropa con 18 años de historia que llegó a tener días sin que entrara un solo cliente.
“Lamentablemente este gobierno es el que nos está haciendo sufrir”, sentenció Lucía García .
Nota completa:
Café Chic: “Si no puedo vender un café sin pagar alquiler, ¿qué puedo vender?”
Agustina Álvarez del Valle no es una improvisada. Es licenciada en Economía de Empresas y técnica en Marketing. Abrió Café Chic después de que su salón de eventos quebrara por la pandemia. Eligió una propiedad familiar, sin alquiler, frente al Hospital San Juan de Dios, donde trabajan 1.500 empleados y circula gente de toda la provincia. No había ninguna cafetería en 10 cuadras a la redonda.
“Es un café de barrio y, aun así, no funcionó”, resumió. En los últimos dos meses, el consumo cayó un 70%. Su inversión fue baja porque reutilizó todo lo que tenía del salón de eventos. Pero ni siquiera eso alcanzó.
La anécdota que la marcó fue la de una enfermera. Tienen una promo de café con leche y dos medialunas a $6.800, y para trabajadores del hospital y donantes de sangre, a $5.800.
“Viene una enfermera y me dice: ustedes hace un año que están, y yo siempre quise venir a tomar acá un cafecito, y ahora me puedo dar el lujo. Había cobrado el aguinaldo”, relata Agustina. “Y digo, ¿a quién le vendo?” .
El café cierra el domingo 30 de agosto. Con él, se quedan sin trabajo tres familias, más los proveedores que dependían de su clientela.
“Hoy, con todo el bagaje de conocimiento y experiencia que tengo, como microemprendedora, y con todo lo que estudié, hoy no sé qué puedo llegar a hacer. Si no puedo vender un café en un hospital público de 1500 empleados sin pagar alquiler, ¿qué puedo vender?” .
Su conclusión es lapidaria:
“Estoy peor que en pandemia. Porque en pandemia tenía mis ahorros y tenía proyectos. Hoy mis ahorros se fumaron manteniendo e invirtiendo y no tengo proyectos” .
Vaqueros Gonnet: 18 años, caída del 80% y semanas sin vender
Lucía García abrió su local de ropa en Gonnet hace casi 18 años. En enero cumpliría 18. “Yo me veía viejita acá” , confesó. Durante todo 2026 la venta fue en caída y el último mes fue el peor: las ventas cayeron un 80%. “En toda la semana no entró gente, en toda la semana. Nunca jamás me pasó en 18 años“ , lamentó al aire de Radio Estación Sur.
Sostuvo el negocio con sus ahorros, sin poder vivir de él, esperando una mejora que nunca llegó. La decisión final la tomó cuando se venció el contrato de alquiler y supo que no podía renovarlo.
“No me puedo enojar con la gente porque la gente no tiene para comer, para hacerse estudios. Claramente entre comprarse una pilchita van a elegir otras prioridades” .
Lo que más le duele no es solo perder el local, donde pasó la mitad de su vida y crió a sus hijos. Es la cotidianidad de la crisis:
“Ahora mi nene me pregunta si vendí algo para poder comprarse un alfajor. Chicos, eso jamás en mi vida me lo hubiese imaginado, que mi nene me tenga que preguntar si vendí o él mira si vendí algo porque obviamente no me quiere preguntar porque no quiere hacerme sentir mal” .
“Yo estoy 12 horas acá dentro del local y la gente dice ‘él no tiene plata, él que no quiere trabajar’. Yo trabajo de las 7 de la mañana a las 8 de la noche, estoy metida acá dentro, de lunes a sábados”. Hay días que no come, solo toma mate, para ahorrar y poder seguir invirtiendo en el local.
Sobre su futuro, no tiene certezas. “Ya tengo 40 años, no soy joven”. Entre las posibilidades que le han sugerido es ventas online, o Uber, o Rappi: “Como quiera el presidente. Si todos hacemos Uber, todos hacemos Didi, después, ¿quién contrata el servicio de nosotros?” cuestionó.
Y suma una preocupación más: está embarazada de cinco meses. “Tengo un montón de miedo porque sé que voy a estar en el mercado de los que no tienen trabajo” .
El contexto: más de 1.000 comercios cerrados en La Plata
Los casos de Café Chic y Vaqueros Gonnet no son excepciones. Son la punta del iceberg de una crisis que ya tiene números contundentes.
Según datos oficiales de la Secretaría de Producción de la Municipalidad de La Plata, al menos 1.000 comercios sobre un total de 10.000 habilitados solicitaron la baja en el último período. Los rubros más afectados son la industria, la gastronomía y la indumentaria.
El comercio minorista platense lleva 13 trimestres consecutivos en caída, con un descenso del 9,1% en el primer trimestre de 2026. La cantidad de locales vacíos creció un 180% en el primer bimestre del año, pasando de 5 a 14, según la Federación de Mayoristas y Proveedores del Estado bonaerense .
En toda la provincia de Buenos Aires, cerraron alrededor de 6.000 unidades productivas, con la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.
La mirada política: “Este gobierno es el que nos está haciendo sufrir”
Tanto Agustina como Lucía son claras al señalar al gobierno nacional como responsable de la situación.
“Lamentablemente este gobierno, aunque no se quieran hacer cargo, este gobierno nos está llevando a la ruina. A todos, a los jubilados, a los maestros, a los médicos, la salud pública, las facultades. No se quieren hacer cargo, pero es así” , sostuvo Lucía .
Agustina, que ya había vivido el cierre de su salón de eventos en la pandemia, compara:
“Estoy peor que en pandemia. Porque en pandemia tenía mis ahorros y tenía proyectos. Hoy mis ahorros se fumaron manteniendo e invirtiendo y no tengo proyectos” .
El diagnóstico desde el sector es unánime: la caída del poder adquisitivo, el aumento de costos y la pérdida de rentabilidad están liquidando al comercio. Como dijo el presidente de la Asociación Amigos de Calle 12, Martín Ranea: “Hoy el poder adquisitivo de la gente está por el piso. El consumo es lo que mantiene vivo el negocio. No hay forma de sostener un comercio” .
El cierre de Café Chic y Vaqueros Gonnet no son casos aislados. Son el grito de dos comerciantes que, después de años de esfuerzo, no encuentran un horizonte. Y su mensaje es claro: la economía real y el bolsillo de la gente están destruídos.









