A 50 años de La Noche de los Lápices, la Universidad Nacional de La Plata entregó el Doctorado Honoris Causa a sobrevivientes y estudiantes detenidos-desaparecidos durante la última dictadura. En un acto realizado en el Patio Julieta Lanteri del edificio de Presidencia, fueron reconocidos los sobrevivientes Emilce Moler, Gustavo Calotti y Pablo Díaz.
Las distinciones correspondientes a los estudiantes Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio De Acha, Horacio Ungaro, Daniel Alberto Racero, Víctor Treviño, y María Clara Ciocchini, fueron recibidas por sus familiares y allegados.
Durante la ceremonia, el presidente de la UNLP, Fernando Tauber, Tauber reconoció que “se siente una gran emoción cada vez que nos juntamos a recordar a nuestros chicos que ya no están, porque no es simplemente recordar, es un momento en el que reafirmamos nuestras convicciones de memoria, verdad y justicia”.
Durante la ceremonia, familiares y sobrevivientes compartieron recuerdos y reflexiones sobre los jóvenes secuestrados en septiembre de 1976. Pablo Díaz reclamó que se conozca el destino de los cuerpos de los estudiantes desaparecidos, mientras que Emilce Moler recordó sus días de cautiverio junto a Claudia Falcone y destacó el reconocimiento de la Universidad.
Entregamos el Honoris Causa a Emilce Moler, Gustavo Calotti y Pablo Díaz, sobrevivientes de La Noche de los Lápices; y a familiares de Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio De Acha, Horacio Ungaro, Daniel Alberto Racero, Víctor Treviño, y María Clara Ciocchini pic.twitter.com/M8m3ozt2rx
— UNLP (@unlp) September 15, 2026
Fundamentos del Doctorado honoris Causa
Entre los fundamentos de la Resolución 1031/2026 que establece la distinción del Doctorado honoris Causa a las víctimas y sobrevivientes de la Noche de los Lápices, se destaca:
“Que esta Universidad sostiene un compromiso con la defensa de los derechos humanos y con los procesos de Memoria, Verdad, Justicia y Reparación”.
El texto señala además que “a 43 años de democracia y a 50 años del suceso denominado “Noche de los Lápices”, concretar la entrega de la distinción es un justo homenaje a la militancia estudiantil secundaria y a las luchas ligadas a la defensa de la educación pública y a la construcción de una sociedad más justa”.
Además señala que “la militancia estudiantil secundaria de los años ’70 constituyó una experiencia de politización que atravesó la vida cotidiana escolar en todas sus dimensiones (…) que hicieron de la escuela secundaria un espacio de participación, pensamiento crítico y transformación social”.
“Los testimonios de quienes sobrevivieron resultaron fundamentales para la construcción de esa memoria y para el proceso de verdad y justicia que, con avances y retrocesos, continúa hasta la fecha dando cuenta tanto de la dimensión y los efectos del genocidio como de las luchas del movimiento estudiantil, contribuyendo, de este modo, a fortalecer la organización estudiantil en el presente”.











