El crecimiento del consumo de la semaglutida, cuya marca más conocida es el Ozempic, para bajar de peso encendió alertas entre profesionales de la salud. La nutricionista e influencer Valentina Martínez, conocida en redes como @cocinandoando, analizó el fenómeno y advirtió sobre los riesgos del uso sin seguimiento médico, el impacto en la salud y el efecto rebote que pueden generar este tipo de tratamientos.
Martínez explicó que Ozempic es uno de varios medicamentos que trabajan sobre la hormona GLP-1, relacionada con la saciedad. “El más estudiado es Ozempic, pero hay varios medicamentos que trabajan sobre el GLP-1, que es la saciedad”, señaló.
El principal efecto de estas drogas es la disminución del apetito. “A partir de esto dejás de comer. Hay gente que tiene ayunos de 24 o 36 horas y eso es lo que hace que baje rápidamente de peso”, explicó. Y agregó: “Se supone que debería haber una receta médica, pero hay venta libre. Igual la gente pide la receta para poder comprarla”.
“Mucha gente que viene con obesidad y obesidad mórbida le sirve”, afirmó. Sin embargo, el problema comienza cuando personas sin indicación médica buscan imitar esos resultados. “De repente a gente que tenía obesidad se la ve más esbelta y otros quieren lo mismo. Ahí empieza lo peligroso”, explicó Martínez.
La popularidad del medicamento creció fuertemente en redes sociales y entre figuras públicas, generando una demanda cada vez mayor. “Los laboratorios se dieron cuenta de que no pueden cubrir la demanda y empezaron a recomendar la dosis oral”, aunque ha mostrado menos efectividad que la inyectable. La especialista remarcó que los efectos varían según cada paciente. “Hay gente que con dosis bajas ya deja de tener hambre, pero otras necesitan más”, dijo.
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Un riesgo para la salud
Entre las consecuencias más frecuentes del uso de Ozempic, Martínez señaló la pérdida de masa muscular además de la grasa corporal. “La primera consecuencia es que bajan la masa muscular. Por eso es importante hacerlo con nutricionista”, afirmó.
“La segunda consecuencia es que dejás la medicación y tenés un efecto rebote que tiene más impacto en la salud. Sobre todo si bajaste más de 20 o 40 kilos. Rebotar 40 kilos es un problema para la salud”, sostuvo.
La nutricionista también insistió en la necesidad de realizar controles médicos antes de comenzar el tratamiento. “Antes de tomar esto, la persona tiene que tener estudios de sangre completos, ecografía abdominal, en casos hasta resonancia. Hay que ver que no tengan hígado graso, problemas renales, la vista… hay gente que ha quedado ciega”, advirtió.
En ese sentido, recomendó que quienes quieran comenzar el tratamiento se hagan estudios médicos aunque no consigan la indicación profesional inmediata. “Si uno quiere empezar y no se lo da el médico, es importante que vaya a hacerse los estudios”, señaló.
“He tenido muchos pacientes que lo han consumido. Solo una fue una chica que tuvo un caso de éxito. Pero venía con años de cambios alimenticios y de hábitos”, relató.
En contraposición, recordó otros casos donde el descenso de peso rápido derivó en problemas posteriores. “Una paciente adelgazó un montón, hacía lo que tenía ganas. Lo dejó, pero al no tener el hábito aprendido tuvo un rebote y durante el proceso se sintió mal”, concluyó.









