Semanas atrás un estudio de la Red Local de Estudios Agroecológicos de Baradero, detectó presencia de Glifosato y Ampa en la orina de alumnos de una escuela rural. Desde el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), advirtieron que esta cuestión “debería ser un tema de salud pública”.
“Lo de Baradero es sólo un ejemplo, porque es un escenario característico en toda la provincia de Buenos Aires, en Córdoba, Santa Fé, Entre Ríos. Es un problema de alta escala”, comentó Damián Marino, investigador del CONICET, en Radio Estación Sur. Y subrayó la seriedad del tema porque “lo que está en juego es nada más ni nada menos que la salud pública”.
En esa línea, el científico expresó que “hay que poner sobre la mesa y discutir que este tipo de análisis debería ser considerado de salud pública: deberíamos estar trabajando en una reglamentación a nivel nacional que los incluya en el perfil clínico de cualquier persona, para que las obras sociales lo cubran, para que los laboratorios públicos los deban realizar, y no tengan que estar los vecinos haciendo colectas para poder pagar los estudios”.

Por otra parte, Marino lamentó que “el modelo de producción de base química sea lo único que ha sido promovido en los últimos 20 años”. Y subrayó que “no hay políticas que permitan decir que vamos a cambiar el modelo, o a bajar el ingreso de sustancias químicas, o premiar impositivamente a quien use menos plaguicidas, ni promover la agroecología en serio”.
Finalmente, destacó el rol de las redes sociales: “Hoy las redes favorecen la discusión, un vivo de Instagram, o un live de Facebook te ayuda a difundir”.













