Gabriel Fabricius, investigador del CONICET y delegado de ATE, advirtió sobre el «desguace total del sistema científico» y la expulsión de 2.800 trabajadores desde la asunción del gobierno. En diálogo con Radio Estación Sur, denunció la falta de subsidios, el retraso salarial superior al 50% y la ausencia de diálogo con las autoridades.
Este miércoles, trabajadores e investigadores del CONICET realizaron una nueva jornada de protesta frente al Polo Científico Tecnológico para reclamar la prórroga de unas 400 becas posdoctorales que vencen el 31 de julio, en coincidencia con una reunión del Directorio del organismo.
Fabricius, investigador independiente del CONICET, doctor en Física y delegado de ATE CONICET La Plata, describió con crudeza la situación que atraviesa el sector: “Lo que pasó ayer es un peldaño más en esta escalera descendente que está sufriendo todo el sector de ciencia y técnica. Mañana que es 31 se les vence la beca a 400 becarios posdoctorales. Se quedan sin trabajo a partir del primero de agosto”
El investigador explicó que los becarios posdoctorales son personas que realizaron su licenciatura, completaron una tesis doctoral —que puede durar alrededor de cinco años— y luego hicieron un postdoctorado para perfeccionarse en un tema específico. Es decir, a”proximadamente 10 años de formación y de inversión del Estado” en esa capacitación dedicados al sistema científico nacional.
Lo que buscan con las protestas es lograr las prórrogas hasta la publicación de los resultados de la Convocatoria CICYT 2025. Para evitar la interrupción de estas 400 líneas de investigación, los trabajadores señalaron que se requiere una partida presupuestaria adicional de entre 2.000 y 3.000 millones de pesos, cuya aprobación depende directamente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, a cargo de Diego Santilli .
Nota completa:
“Esto es un paso, un escalón de un desguace total del sistema científico. No hay subsidios para investigar. La obra social del CONICET no está funcionando. Los salarios tienen un retraso de más del 50%. Mucha gente no le alcanza” aseguró Fabricius.
Y fue contundente al afirmar que hay una decisión política detrás:
“Hay una decisión política de destruir el sistema de ciencia y técnica. Eso es así, y se ve a cada paso que ejecuta este gobierno. ¿Para qué querés un sistema de ciencia y técnica en un país que estás configurando para que sea una colonia?”.
El impacto en la investigación y la salud pública
Fabricius trabaja en el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), dependiente de la UNLP y el CONICET . Especializado en mecánica estadística y modelado de sistemas complejos, desarrolla investigaciones interdisciplinarias para estudiar la transmisión de enfermedades infecciosas como la tos convulsa y el COVID-19 .
“Yo en particular soy físico y hago interdisciplina, o sea, trabajo con bioquímicos, con biólogos, con gente de ciencias sociales, haciendo modelos de transmisión de enfermedades infecciosas. Cuando uno hace un modelo de esto, puede comprender mejor el problema y también ensayar estrategias de control, como pasó con la pandemia” explicó.
Sin embargo, el recorte de subsidios afecta directamente estas investigaciones:
“Habíamos sacado un subsidio, pero en cuanto subió Milei, con la inflación, el dinero quedó reducido a la nada. No hubo nuevo subsidio. Hubo que cambiar el enfoque, desviar la investigación para otro lado, porque lo que estaba planeado no se pudo. Hay otras áreas que no pueden hacer ese cambio” [cita directa de la desgrabación].
El investigador alertó que muchos grupos se están desarticulando y que los profesionales se ven en la disyuntiva de cambiar de tema, buscar recursos en el exterior o abandonar la actividad científica.
La falta de acompañamiento y un llamado a la acción
Fabricius expresó su preocupación por la escasa participación en las movilizaciones, a pesar de la gravedad de la situación: “Ayer no éramos muchos en el polo. Eran pocos los que fuimos a la convocatoria. Esto es algo que a mí me preocupa”.
Y reflexionó: “La comunidad científica no es responsable de lo que está pasando, pero yo creo que sí nos cabe una responsabilidad en denunciar esto con total firmeza, y eso es lo que yo no estoy viendo en mis colegas, mis compañeros de trabajo” .
Comparó la situación con la del bioquímico francés Jacques Monod, quien dejó sus investigaciones para unirse a la Resistencia durante la ocupación nazi y luego recibió el Premio Nobel:
“Yo tengo por momentos la sensación de que es como que buena parte de la comunidad está bailando la cubierta del Titanic. Es momento de decir, bueno, dejo el tubo de ensayo un instante y salgo a la calle a luchar”.
Y concluyó:
“El 6 de agosto en el Congreso nos afecta a nosotros también, porque es ponerle el broche a que seamos una colonia. Esto de la ley de tierras… en una colonia no vamos a hacer falta los científicos. Entonces ahí tenemos que ir todos también. Es algo que tendría que unir a todo el pueblo” [cita directa de la desgrabación].
Un contexto crítico para la ciencia argentina
El reclamo de los becarios se enmarca en un contexto crítico para el sistema científico y tecnológico del país, atravesado por bajas remuneraciones, falta de presupuesto operativo, falencias en la cobertura de la obra social y demoras en la efectivización de los investigadores ingresantes a la Carrera del Investigador Científico (CIC) . La inversión en ciencia cayó a niveles históricos, y desde 2023 no se financian nuevos proyectos de investigación.
La solicitud de los científicos cuenta con el respaldo de la mayoría del Directorio del CONICET y el acompañamiento de más de 100 institutos de investigación, universidades y legisladores de bloques de la oposición . Sin embargo, desde el gobierno nacional aseguraron que no hay fondos disponibles para atender el pedido .
Fabricius cerró la entrevista con un último llamado:
“El momento es ahora”









