Un proyecto del Centro Científico Tecnológico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas(CONICET) La Plata, que tiene por objetivo mejorar la ventilación en las escuelas fue seleccionado para una convocatoria nacional.
La propuesta titulada “Evaluación de parámetros ambientales en aulas escolares y definición de estrategias técnicas, edilicias y comportamentales, que mejoren la ventilación natural para disminuir el riesgo de contagio de COVID-19, durante clases presenciales”, fue presentada por numerosos grupos de investigación vinculados al organismo de ciencia local y es una respuesta a la demanda del gobierno bonaerense para optimizar los sistemas de monitoreo durante las clases presenciales.
Un proyecto del @CONICETLaPlata para evaluar la ventilación en escuelas fue seleccionado en una convocatoria nacional. La iniciativa surgió en respuesta a una demanda de @BAProvincia para optimizar los sistemas de monitoreo durante las clases presenciales:https://t.co/FGs3fyNRKs pic.twitter.com/fWWdgz3La0
— CONICET La Plata (@CONICETLaPlata) October 19, 2021
El proyecto, fue seleccionado para el programa “ImpaCT.AR Ciencia y Tecnología” , una de las líneas de financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCyT) que se propone poner en diálogo a los decisores políticos de distintos estamentos gubernamentales con el sector científico y tecnológico de todo el país para articular problemas reales con soluciones concretas y viables.
De esta manera, el programa publica en su sitio web una lista de “desafíos” planteados por áreas municipales, provinciales y nacionales que esperan obtener respuestas de parte de expertos. Aquellas propuestas que resultan seleccionadas, reciben los fondos solicitados para su desarrollo.
La iniciativa de CONICET La Plata, surgió como respuesta a un desafío planteado inicialmente por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires (DGCyE), al que se sumaron las carteras bonaerenses de Salud y Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, frente a la preocupación por la seguridad en las aulas cuando se reanudaron las clases presenciales en gran parte del país, en junio pasado, y para lo cual se anunció la compra de unos dispositivos especiales para medir el dióxido de carbono en el aire (CO2).

“Los aparatos se llaman monitoreadores de CO2 y están instalados en distintos establecimientos escolares a través de los cuales ya se están realizando pruebas de mediciones. Precisamente, el gobierno quiere optimizar su funcionamiento”, explica Andrés Porta, director del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) y responsable del proyecto, que además involucra a expertos y expertas del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias Aplicadas “Dr. Jorge J. Ronco” (CINDECA, CONICET-UNLP-CICPBA), el Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido (IIPAC, CONICET-UNLP), el Centro de Investigaciones Ópticas (CIOp, CONICET-UNLP-CICPBA), las facultades de Ingeniería e Informática de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Centro de Investigación y Transferencia de San Nicolás (CIT, CONICET-UTN), y el Laboratorio UPL (UNLP-CICPBA).
“Al exhalar, liberamos CO2. Entonces, en una habitación cerrada con muchas personas aumenta la concentración de ese gas, pero si hay ventilación el aire se renueva. La idea es usar estos índices como una medida indirecta de las partículas que emitimos al hablar y las microgotas donde podría estar el virus. Nuestra propuesta es multidisciplinaria porque aborda el problema desde muchos enfoques”, añade Porta.
Con esto último, el experto refiere al análisis y la recuperación de datos por parte de los aparatos de monitoreo, que permite indicar cuánto tiempo se debe tener cada ventana abierta para que la ventilación cruzada sea efectiva, siempre en relación a la cantidad de alumnos y alumnas de cada colegio, el espacio disponible, los niveles de contaminación externos –porque no es lo mismo una escuela ubicada en pleno centro de la ciudad que una en zona rural–,entre otros condicionantes a tener en cuenta.
Los monitoreadores de CO2 que ya están funcionando en las escuelas integran una de las medidas que lograron unir a diferentes organismos públicos, con el fin de garantizar la máxima seguridad y disminuir la transmisión de enfermedades, concretamente el COVID-19, en un contexto de clases presenciales.













