El Ministerio de Mujeres, Políticas de género y Diversidad Sexual, presentó el informe ”Incumplimiento de la obligación alimentaria en la provincia de Buenos Aires: Un problema estructural que profundiza las desigualdades de género”. Este busca visibilizar y proponer soluciones a la violencia económica, documentar los obstáculos existentes en el sistema actual con la finalidad de plantear propuestas a los diferentes poderes para realizar cambios que acerquen a las mujeres, niñas, niños y adolescentes el acceso al derecho a la obligación alimentaria.
Estuvieron presentes la ministra Estela Díaz, la subsecretaría de Políticas de Género y Diversidad Sexual Lucía Portos, la Directora de Formación e Investigación Claudia Villamayor y la coordinadora del informe Sabrina Cartabia, junto a otras funcionarias como Sol Calandria, Directora de Investigación del Ministerio.
El nombre del Informe como “Incumplimiento”, fue una decisión política, debido a los datos que contiene. 6442 personas de los 135 municipios respondieron la encuesta; el fin fue que se encuentre representada la realidad de toda la Provincia.

“No son solo cuotas mensuales, estamos visibilizando la feminización y la infantilización de la pobreza, y la concentración de la riqueza en manos de los varones”. Los valores son escalofriantes: El 51% de las mujeres no recibe ningún tipo de ingreso por parte del progenitor, y él no cubre otro tipos de gastos; el 15,3% lo percibe de manera irregular; el 7,9% no recibe dinero pero el hombre cubre algunos gastos del niñx. Solo el 24,9 percibe una cuota alimentaria de manera regular. El otro 0,7% se trata de progenitores fallecidos.
Esto sin contar el chantaje emocional y la carga mental que significa para las jefas de familia a la hora de planificar el desarrollo de su vida. El 44% de las mujeres en estas circunstancias tuvieron que recurrir a créditos bancarios, dinero prestado por familiares y amigxs, o trabajar mas horas.
En el 48% de los casos, lo que reciben estas mujeres de parte del varón no cubre los gastos mínimos de la crianza. El 33% solo cubre la alimentación. Solo el 10% respondió que lo que perciben les alcanza para cubrir las necesidades básicas.
Es importante aclarar, que esta problemática es transversal a todas las clases sociales, aunque golpea aún mas fuerte en los hogares de bajos ingresos, o que viven en condición de pobreza. Además, la cuota alimentaria no es vista como corresponsabilidad pa/materna, sino como un impuesto por los progenitores.

Otro dato que se desprende de forma paralela, es la distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado -que ya en hogares compartidos sucede- , en hogares monomarentales y de ausencia del padre esto recae totalmente sobre la mujer madre, y en caso de tener que salir a trabajar más horas, piden ayuda a otras mujeres de su círculo cercano o contratar a alguien más. Solo el 10% de los progenitores pasan tiempo con sus hijxs, sin embargo, generalmente es en momentos de ocio, entretenimiento y diversión, no de tareas de cuidados o ayuda escolar, etc.
Por último, en su mayoría, la justificación por parte de los progenitores varones para incumplir con sus responsabilidades de padres, es presentarse en desacuerdo con la crianza que las madres ejercen. Al no estar de acuerdo con las actividades que su hijx realiza, por ejemplo, deciden no hacerse cargo ni física ni económicamente.
“Hay tolerancia social, por eso no se ve como un problema”, aseguró Lucía Cavallero, Directora de Programas Especiales para la Igualdad de Género, en su presentación. Para que esto cambie es necesario dar a conocer estos datos, a los fines de planificar políticas públicas que modifiquen la realidad de estas y tantas otras mujeres en el país. La violencia económica y psicológica, y la feminización de la pobreza, tiene sus consecuencias concretas y materiales en las malas condiciones de vidas de ellas y nuestros niños y niñas.













